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Efectos del alcohol en la presión arterial

El consumo de alcohol y su relación con la hipertensión arterial es un tema espinoso. Todos los estudios demuestran que el consumo de alcohol produce un aumento de la tensión arterial. Sin embargo la tensión arterial no es una enfermedad en si misma sino un factor de riesgo para padecer enfermedades cardioavasculares ( como infartos, ictus, etc) y el consumo de alcohol en cantidades moderadas ha demostrado en diversos estudios disminuir la incidencia de estos eventos.

¿Cómo explicar esta contradicción? El efecto hipertensivo del alcohol está demostrado en todos los estudios que lo han abordado y aunque quedan cuestiones por dilucidar ( por ejmplo si el tipo de consumo – esporádico o habitual en pequeñas dosis- tiene una relación diferente con los valores de la tensión ) sí parece demostrado que no sigue un patrón lineal y que no hay una cantidad de alcohol por debajo de la cual se pueda considerar que no hay riesgo de hipertensión.

El efecto cardioprotector parece estar mediado por la disminución de la coagulabilidad sanguínea a través de diversos mecanismos principalmente la activación de los mecanimos fibrinolíticos y disminución de la actividad hemostática. Sin embargo estos efectos son transitorios, por lo que para que se mantengan en el tiempo debe producirse un consumo intermitente y repetido y no es igual de eficaz el consumo de grandes dosis con un tiempo largo de separación entre dos ingestas. Dicho de otra forma: al parecer el consumo de cantidades moderadas repetidas ( por ejemplo una copa de vino con las comidas) sí tendría ese efecto protector pero no lo tendría la borrachera de fin de semana ( lo que también se conoce como el patrón nórdico de consumo).

Y llegamos a la paradoja: si disminuir la tensión arterial protege frente a los accidentes vasculares y el alcohol eleva la tensión arterial ¿ Cómo es que el alcohol es cardio protector ? Evidentemente la única respuesta posible es que los efectos protectores derivados de su capacidad antihemostática sean más potentes que los efectos nocivos derivados de su efecto hipertensivo.

¿Significa esto que debe recomendarse el consumo de alcohol en los pacientes con factores de riesgo cardiovascular?Probablemente no. En nuestra opinión lo que avalan los estudios es que aquellas personas acostumbradas a un consumo moderado de alcohol con un patrón de consumo mediterráneo ( acompañando a las comidas y en cantidades moderadas) tienen argumentos para mantenerlo ( evitando eso sí el consumo excesivo y siempre que no haya patología asociada que empeore por el hábito etílico). Sin embargo no puede hacerse la recomendación a la población general de consumir alcohol puesto que las evidencia no nos permiten hacerlo.

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